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lunes, 25 de julio de 2011

Ocho mágicos y extraños alimentos del mundo de Harry Potter

Los libros de J.K. Rowling nos han dado muchas horas de diversión y, sobre todo, han motivado el hábito de lectura en toda una generación. Parte de las aventuras que ocurren en el mundo mágico de Hogwarts tiene que ver con las curiosas y extravagantes comidas y bebidas que a lo largo de la saga sus personajes han disfrutado o aborrecido.
Esta vez nos concentramos en aquellos bocadillos poco apetecibles, que solo pueden existir gracias a la magia.

WHISKY ARDIENTE
Se llama Firewhiskey y, según la wiki de Harry Potter, es una bebida conocida por la sensación de quemazón que causa al tomarla y porque tiene la capacidad de llenarte de coraje. Se vende en el bar Hog’s Head y se menciona por primera vez en “La cámara secreta”.

U-NO-POO
Este es uno de los productos que los hermanos Weasley venden en su tienda de bromas Wizard Wheezes. Es una pastilla verde circular que se puede mezclar en comidas y bebidas, y provoca estreñimiento a quien la toma.

DE SANGRE
¿Comerías un chupetín hecho de sangre? Al parecer están destinados solo para vampiros, pero no se sabe con seguridad. Los venden en la tienda de dulces Honey Dukes y se mencionan en el libro “El prisionero de Azkabán”.

EXTREMOS
Dentro de todos los inventos de los gemelos Weasley, hay unos caramelos (Skiving Snackboxes, en inglés) con dos lados marcados: uno tiene la facultad de hacerte sentir enfermo cuando los comes y el otro, de curarte.
Estos curiosos dulces fueron singularmente exitosos, ya que los alumnos de Howarts los utilizaban para escaparse de las clases. El problema es que uno nunca sabe qué enfermedad le va a tocar: vómitos, fiebre y sangrado de la nariz, son solo algunas.

DE LA OLLA DE HAGRID
A lo largo de la saga, los potajes preparados por Rubeus Hagrid se caracterizan por su “extrañeza”. Destacan sus ‘rock cakes’, unas galletas parecidas a los scones, que hacían que se le rompieran los dientes a quienes osaban comerlas.
Una vez, el guardabosques de la escuela de magos hizo un fudge tan meloso que le pegó las mandíbulas a su perro Fang. Pero quizás el peor de todos fue un guiso de carne, dentro del que Harry encontró una garra.

CUCARACHAS
Sabemos que en algunos países, sobre todo asiáticos, los insectos forman parte de la alimentación de varias personas. Sin embargo, esto no los hace más apetecibles. En “El prisionero de Azkabán”, Ron quiso comprar estos “snacks”, que se asemejan mucho al maní, para hacer que Harry los comiera.

COMIDA PODRIDA
Una de las escenas más repulsivas de toda la saga escrita por Rowling probablemente sea la fiesta por el aniversario del día de la casi decapitación y muerte del fantasma Nearly Headless Nick (figura en “La cámara de los secretos”). En esta peculiar celebración servían comida en mal estado: pescado podrido, queso cubierto de moho y maní con hongos. Todo, en bandeja de plata, como si se tratara de un lujo.

SORPRESA, SORPRESA
Los caramelos Bertie Bott’s vienen en distintos sabores, y no todos son muy ricos que digamos. El truco es que te puede tocar cualquiera: desde caramelo y fresas hasta moco, pasto o vómito.


¿Cuál de todas estas “delicias” te atreverías a probar?

viernes, 22 de julio de 2011

Creación de Harry Potter

La génesis de Harry Potter y la piedra filosofal está muy ligada a los eventos que tuvieron lugar en la vida de su autora, la escritora escocesa J. K. Rowling, a partir de 1990; ese año, la autora se mudó con su entonces pareja a la ciudad inglesa de Mánchester. Tras una semana de buscar un departamento en la ciudad, Rowling regresó a Londres en tren y fue allí, como ella dice, donde todo comenzó: «Realmente no sé cómo surgió la idea [...] Empezó con Harry; luego, todos los personajes y situaciones afloraron en mi cabeza»; toda esta corriente de ideas constituían el bosquejo de las situaciones que ocurrirían en el colegio de magia al que Rowling nombraría Hogwarts. Durante el resto del viaje elaboró la idea en su mente ya que no tenía con qué escribir, circunstancia que ella reconoció como beneficiosa para el proceso creativo de la trama. En ese flujo de ideas aparecieron personajes como Ron, Nick Casi Decapitado, Hagrid y Peeves y, además, la autora decidió que la historia se dividiría en siete novelas.

Esa misma noche empezó a escribir la primera novela, que tardaría cinco años en concretar; durante esos cinco años se dedicó a crear todo el universo que rodea la historia de Harry Potter. La autora había escrito los primeros párrafos y dibujos en servilletas durante un viaje a Escocia y utilizaba dichas notas frecuentemente; posteriormente, continuó escribiendo su novela a máquina.

A finales de 1990, la madre de Rowling murió víctima de la esclerosis múltiple, hecho que, la autora confiesa, influyó en su escritura profundamente; la consecuencia de este suceso en su escritura se manifiesta en el hecho de que Harry sea huérfano y en el tratamiento que se le da al tema de la muerte en todas sus novelas:

Mis libros en gran medida tratan acerca de la muerte. Comienzan con el asesinato de los padres de Harry y está la obsesión de Voldemort por conquistar la muerte, su búsqueda por la inmortalidad a cualquier precio, el gran logro de cualquiera que posea magia. Entiendo por qué Voldemort quiere conquistarla: todos la tememos.

J. K. Rowling.
Nueve meses después de que su madre falleciera, Rowling, que había estudiado lenguas extranjeras en la Universidad de Exeter, se mudó a Oporto, Portugal, para dar clases de inglés como lengua extranjera a alumnos entre 8 y 62 años;allí escribía en cafés locales o en la escuela. Seis meses después, la escritora terminó los primeros tres capítulos del libro y conoció al periodista Jorge Arantes, con quien se casó y tuvo una hija a la que llamaron Jessica. En Portugal ideó muchos de los aspectos centrales en su novela como por ejemplo la piedra filosofal, que se convirtió en un elemento axial para el desarrollo de la trama; aunque Rowling ya conocía detalles sobre la piedra gracias a las lecciones de química del colegio secundario,este objeto utilizado como principio estructural del libro surgió realmente en 1991 en aquel país.Allí también escribió el capítulo «El espejo de Oesed», el cual reconoció como su favorito.La autora declaró que no sabía muy bien cómo escribir el primer capítulo y mencionó que existen muchas versiones del mismo; en aquellas aparecían personajes que fueron eliminados por completo de la trama, los Potter vivían en una isla y los Granger en la costa y se podía ver a Voldemort llegando al Valle de Godric antes de perpetrar el asesinato de los Potter. Rowling reconoció que la versión final del primer capítulo no resultó ser «de lo más popular que he escrito» ya que muchas personas lo han encontrado difícil de leer. «El problema con el susodicho capítulo era (como sucede muy a menudo en los libros de Harry Potter) que tenía que poner mucha información y a la vez ocultar mucha más».

A finales de 1993, la escritora regresó al Reino Unido ya que se había divorciado y su trabajo no funcionaba; Rowling se fue a vivir con su hija a la casa de su hermana y su cuñado en Edimburgo, aunque posteriormente se mudó sucesivamente a diferentes departamentos. Tuvo grandes dificultades para escribir puesto que estaba atravesando una depresión y como no podía contratar una niñera para su hija todo se le hacía «doblemente difícil». Para poder continuar con la escritura de su novela, comenzó a frecuentar el café de su cuñado, donde podía sentarse tranquilamente cuando no había mucha clientela junto a su hija, a quien previamente sacaba a pasear hasta que se durmiera y así se le hiciera más fácil escribir. En aquel lugar pudo culminar la redacción del libro.

Después de haber terminado su obra en 1996 y de mecanografiar dos copias de la misma, Rowling se dirigió a la Biblioteca Central de Edimburgo para buscar agentes literarios. Envió los tres primeros capítulos a un agente, pero éste los rechazó;después los envió a otro. La agencia Christopher Little Literary Agents aceptó buscar una editorial que pudiese publicar el manuscrito. Después de que doce editoriales rechazaran el libro, la autora recibió en 1996 la aprobación –y un adelanto de 1.500 libras– del editor Barry Cunningham, quien trabajaba para una pequeña editorial londinense llamada Bloomsbury Publishing. «[...] recibí una carta de respuesta. Supuse que era una nota de rechazo, pero en el interior del sobre había una carta que decía: Gracias. Estaremos encantados de recibir su manuscrito.», la escritora leyó la carta ocho veces y la considera la mejor carta que había recibido en su vida.Esta decisión puede deberse a que la hija del editor, una niña de ocho años entonces, leyó el primer capítulo del libro y quiso leer cómo seguía; la niña le dijo a su padre que dicho fragmento era «mucho mejor que cualquier otra cosa», por lo que su padre decidió publicar la novela.

En una entrevista concedida al periódico español El país en 2008, la escritora dijo que no había escrito el libro pensando en un lector específico: «Yo lo llamaba cuento infantil porque el personaje principal era un niño. Pero siempre fue un niño que quise hacer mayor. Y al final es un hombre, un hombre joven pero un hombre. Eso es lo inusual en libros infantiles: que el protagonista crezca».También se refirió a su relación con la escritura durante aquellos años difíciles en su vida personal: «A mí me salvó la vida el mero hecho de escribir el primer libro. Siempre me dicen que el mundo que inventé es irreal; fue eso lo que me sirvió para evadirme»


Source: http://es.m.wikipedia.org/wiki/Harry_Potter_y_la_piedra_filosofal